Ministerio Infantil y Mayordomía fortalecen su misión
Puerto Cabezas, RACCN. En horas de la mañana de este sábado 02 de mayo de 2026, el auditorio CAP fue el punto de encuentro para líderes del Ministerio Infantil y miembros de la comisión de Mayordomía de distintas iglesias de la zona. La actividad, convocada en un contexto de preparación pretrimestral, reunió a directoras, maestras, ancianos y responsables de áreas estratégicas con el propósito de fortalecer la misión educativa y espiritual de la iglesia.
El segmento correspondiente al Ministerio Infantil se desarrolló bajo una línea clara: reafirmar la responsabilidad de formar a las nuevas generaciones en principios bíblicos sólidos. En un ambiente de unidad, las participantes reflexionaron sobre la enseñanza intencional, el acompañamiento espiritual de los niños y la necesidad de coherencia entre lo que se enseña y lo que se vive. El énfasis no estuvo únicamente en métodos pedagógicos, sino en la comprensión de que educar en la fe implica carácter, constancia y dependencia de Dios.
De manera articulada, el programa de Mayordomía avanzó siguiendo un orden estructurado que incluyó momentos de canto, oración, bienvenida y repaso de la Escuela Sabática. A ello se sumaron espacios de formación a través de seminarios, así como la presentación de un informe que permitió evaluar el trabajo realizado. El llamado a la fidelidad en diezmos y ofrendas fue abordado desde una perspectiva bíblica, destacando que la mayordomía no se reduce a la administración de recursos, sino que refleja la relación del creyente con Dios.
En este sentido, la cita de 2 Corintios 9:7 fue retomada como fundamento espiritual del encuentro: dar con un corazón dispuesto, no por imposición, sino como respuesta consciente a la gracia divina. Este enfoque otorgó profundidad al programa, alejándolo de una visión meramente operativa y situándolo en el terreno de la experiencia cristiana.
Uno de los aspectos más valiosos de la jornada fue la interacción entre los asistentes. Lejos de limitarse a escuchar, hubo espacios de intercambio donde se compartieron experiencias, desafíos y prácticas locales. Este diálogo permitió reconocer realidades diversas, pero también identificar puntos comunes que fortalecen el trabajo conjunto en la región.
Al concluir, la oración final no solo marcó el cierre del programa, sino que resumió el espíritu de la jornada: una iglesia que sirve, pero que también reconoce su necesidad de ser guiada. La convicción que permanece es sencilla en su formulación, aunque profunda en su alcance: la fidelidad en el servicio cristiano nace del reconocimiento de que todo proviene de Dios y que todo debe orientarse a Su gloria.